sábado, 10 de octubre de 2015

"LA REGRESIÓN"...Un paso más


  “LA REGRESIÓN”... Un paso más


En un escrito anterior he dejado expuesto que es La Relajación y La Meditación, los beneficios que para las personas tienen ambas y las diferentes técnicas que se pueden utilizar en su aprendizaje. Creo es momento de hacer un pequeño avance y explicar que es La Regresión dentro de las terapias transpersonales. Es un paso más en el conocimiento personal, y específicamente orientado al desbloqueo de situaciones emocionales traumáticas de origen desconocido.

¿Qué es La Regresión?.- Regresión es la acción de volver atrás.- vivir experiencias anteriores.- recordar.

Ahora bien vamos a diferenciar entre volver atrás, (regresar, ir hacia atrás) y recordar; la diferencia está en el estado de conciencia. Recordar es sencillamente hacer uso de la memoria, mientras que regresar es utilizar para ello un estado alterado de conciencia, revivir hechos acontecidos en diferentes etapas de la vida o en algunos casos en etapas anteriores.
Es otra técnica o medio de desarrollo personal y sobre todo lo que se obtiene con ella es un mejor entendimiento del momento presente. Es la búsqueda de causas por las que creemos tener dificultades en la vida cotidiana, en el presente, en el “aquí y ahora”.

Cuando una persona está tranquila y disfrutando, no se cuestiona ni se pregunta porqué es que se encuentra en dicho estado o situación, solo lo hace cuando está triste, deprimida, frustrada, dolorida, apesadumbrada, etc.
Solo cuando no se sabe y ese no saber hace sufrir, es cuando se cuestiona y se pregunta "¿por qué me sucede esto a mí?"”¿qué hago o que no hago para que me suceda esto?” y es en ese momento en que aparece dicha pregunta, cuando surge la búsqueda y con ella la posibilidad de comprender, aprender y evolucionar personal y espiritualmente.

La vida sin situaciones adversas no existe, los problemas surgen cada día y a cada momento.
La terapia regresiva nos puede ayudar a veces a resolver conflictos y o a convivir con ellos sin sentir amargura o desesperación, llevando en infinitas ocasiones esos sentimientos, a enfermar el cuerpo y aún peor a impregnar heridas en el Alma.

La Terapia Regresiva abarca al ser humano como un Todo, es decir, el Cuerpo Físico, el Ser Emocional, La Mente (con todos sus condicionantes), y el Alma o Energía Vital.

La palabra Regresión quiere decir textualmente Regresar, Revivir. La creencia natural es pensar que vamos a revivir vidas pasadas, pero no siempre es así, puede tratarse simplemente de regresar a una experiencia en los primeros años de nuestra vida, a una experiencia intrauterina o a algo mucho más reciente en el tiempo. Nuestro subconsciente es en realidad quien decide qué es lo que necesitamos “revivir” que no solo “recordar” para saber; sino “revivir” para comprender, rectificar y sanar.

Con la terapia regresiva partimos del “aquí y ahora”, en busca de experiencias vividas y bloqueadas a su vez en el inconsciente, vivencias que nos puedan ayudar a encontrar respuestas a problemas o a situaciones del presente.

“Traer al consciente todo lo que el inconsciente almacena”

Solo desde la consciencia se tiene el conocimiento. La desidentificación de si mismo, para ver bajo la perspectiva de espectador hechos propios acontecidos en momentos puntuales, o a lo largo de las diferentes existencias, es el punto de partida de toda regresión. La no identificación da paso a la objetivación o despersonalización.

La herramienta principal de la Terapia Regresiva es la Relajación. La Relajación permite entrar en una frecuencia cerebral en la que el inconsciente aflora de manera libre, sin prejuicios ni condicionantes. De esta forma, buceando en el inconsciente, se puede llegar a descubrir los episodios traumáticos no resueltos; episodios que producen tensiones físicas y diferentes patologías incluidas las psicosomáticas.

En una primera regresión, se hace una relajación profunda, siempre guiada por un terapeuta de confianza, donde la persona es consciente en todo momento de lo que siente y ve, recordando todo el proceso y lo que en él acontece una vez terminada la sesión. El terapeuta debe guiar asépticamente la sesión, nunca condicionarla; ni aun cuando la persona quiera una búsqueda especifica. Es un proceso lento, aclaratorio de vivencias. Muchas de estas vivencias pueden ser atribuidas a herencias genéticas, consciencia universal, telepatía, recuerdos de lecturas o incluso películas. No todas las sesiones son igualmente reveladoras, pero sirven como base para sesiones futuras de las cuales obtendremos más comprensión.

La regresión es un enfoque científico y humanístico para entrar en áreas de la mente inexploradas anteriormente. La mente interna (el inconsciente) se asemeja a una gran biblioteca donde todo el conocimiento está guardado y disponible para ser consultado y usarse.

La vida que vivimos en el presente es la consecuencia de lo vivido en el pasado inmediato de la existencia presente, o anterior a ella; mientras que en el presente, vamos sembrando las semillas de lo que nos sucederá en el futuro.
Muchos de los conflictos vividos o simplemente experimentados desde y con nuestro entorno en esta existencia o en vidas anteriores, se manifiestan nuevamente en el presente como, fobias y miedos de todo tipo, enfermedades, adicciones, depresiones, ansiedad, desórdenes de toda índole , problemas en la comunicación con otros,  y todo tipo de conflictos emocionales, sociales  y familiares.
Con la terapia de regresión, desarrollamos nuestra capacidad de comprender el presente, en base a los sucesos del pasado, y con ese conocimiento se tiene la posibilidad de bajar el nivel de culpa y ansiedad, e incluso hacerlo desaparecer, de nuestro presente.

La inmensa mayoría de las veces después de terminada la sesión regresiva, la persona pregunta, ¿es real lo que he visto o sentido?, en ese momento el terapeuta debe ayudar a dilucidar si ese momento vivido forma parte de un deseo impregnado en el subconsciente, y al ser liberado, en el estado alterado de conciencia, y desde la observación consciente surge por si mismo, o es un hecho real bloqueado que aflora en ese momento, para responder a una emoción o sentimiento presente a resolver. Entre ambos deberán analizar ese momento y emoción vivida.

A la hora de hacer una regresión, se debe saber que la mente es muy influenciable, de fácil estimulo (sobre todo en ese momento alterado de conciencia), y al igual que sirve para esclarecer momentos presentes de confusión, también puede llevar a “confundir” si quien guía esa técnica, utiliza parámetros condicionantes con un fin determinado.
   
Los terapeutas deben cuidarse muy mucho de no inculcar creencia alguna en los pacientes, y no realizar los ejercicios con personas inconscientes. Hay casos documentados de que terapeutas incompetentes, dogmáticos o ideologizados,  pueden guiar a la creación de escenarios complejos que nunca existieron. Como consecuencia de esto hoy son legiones de personas las que creen recordar maltrato infantil, violaciones, satanismo etc., sin que exista evidencia alguna de que eso se trate de verdades.
Los recuerdos inducidos por terapeutas incompetentes o inescrupulosos, son realmente velos que la persona se deja poner ante su realidad fehaciente. Con ello como antes dije más que esclarecer, lleva a la confusión.

En términos generales debemos saber que no es posible elegir conscientemente con qué momento o situación queremos conectarnos, será nuestra mente interna la que nos guiará sabiamente a vivencias, recuerdos o fantasías que necesitemos, para nuestro desbloqueo emocional o crecimiento espiritual; pero sí se puede inducir por parte de como antes dije de terapeutas dogmáticos o ideologizados, lo que llevaría a la confusión.
Cuando se realiza una regresión, se va sin expectativas concretas. No se sabe que sucederá. No es comparable con ninguna otra regresión que le hayan practicado a un amigo o a otros, inclusive no será igual a otras que la persona  haya hecho anteriormente.
Cada persona tiene sus propios canales de percepción, sus códigos; hay quien visualiza y ve claramente que, y a quien está sucediendo tal o cual cosa, incluso donde y cuando, y hay que la simple emoción de un escenario en un momento reconocido o no, le esclarece parte de su presente. Ocurre igualmente que cada momento personal requiere un tipo de dato, para lo que la mente hace su búsqueda interna y profunda, hacia su centro de verdad.

En realidad toda terapia se apoya en dos creencias fundamentales, la persona debe creer que el terapeuta elegido puede ayudarle y el terapeuta debe creer que se encuentra en condiciones de ayudar a esa persona. Ser lo más aséptico posible, por ambas partes. Estas dos creencias son en realidad mucho más importantes que la información que surge en las regresiones. Recordemos, es una apertura del inconsciente al consciente.

Muchos investigadores (me incluyo entre ellos) creen que las vivencias que se experimentan durante la terapia regresiva, en realidad son bloqueos emocionales en la existencia de vida presente, más que reencarnaciones pasadas; nos conectamos con recuerdos presentes en el inconsciente personal y colectivo. Otros creen que en toda sesión de regresión nos podemos encontrar con un alto porcentaje de “recuerdos reales”, mezclado con otro importante porcentaje también de “deseos y fantasías”. En mi opinión, en realidad lo que importa, no es si los recuerdos son reales o fantasías, de vidas pasadas o de la presente desde el estado embrionario, (descartando por supuesto los inducidos por malos “terapeutas”), sino que nuestro inconsciente, por medio de dichas vivencias, se expresa de forma que, de las sesiones surgen los efectos de conocimiento y sanadores pretendidos.

Algunas personas logran beneficios con solo un par de sesiones (nunca con una sola sesión), pero generalmente se necesita toda una serie de regresiones para lograr resultados. La continuidad con la que se practiquen las regresiones, suele traer más seguridad y además aumenta la capacidad de relacionar lo experimentado, con lo que se vive en el presente inmediato, con lo cual disminuyen las incertidumbres, los miedos y las obsesiones.

De todas formas, probablemente la Terapia Regresiva sea una de las técnicas con las cuales se logran resultados más rápida y efectivamente.
Todo gira sobre la idea de que el inconsciente conserva mucha información traumática, bloqueos emocionales y un sinfín de datos, que pueden modificar y así comprender y mejorar nuestro presente, nuestra vida en esta existencia.

La meta es aprender más acerca de la mente interna (el inconsciente) y viajar a través del espacio tiempo, con el fin de explorar la esencia del ser espiritual que cada persona es, envuelto en una aventura emocionante de existencia, dentro una materia caduca llamada cuerpo y por un tiempo limitado llamado vida.


En conclusión la Terapia Regresiva no deben abordarse como un mero entretenimiento o experimento curioso y que se puede realizar de cualquier forma; sino que deben abordarse seriamente como un medio de responder y dar solución a situaciones traumáticas, o bien como enriquecimiento y evolución personal y crecimiento espiritual.


miércoles, 9 de septiembre de 2015

CAMINANDO EN ESTA EXISTENCIA


CAMINANDO EN ESTA EXISTENCIA

Caminando en esta existencia, aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único,  no un laberinto caótico y desordenado. Hay quien entra en un laberinto por el mero hecho de no escuchar lo que su naturaleza en su esencia ya sabe.

Cada paso en el caminar, es una experiencia, un aprendizaje, una emoción recibida, y saber que es de sentido único, hace menos espinoso y duro cada error que cometemos.
Tomar  conciencia del aquí y ahora  y mirando hacia delante, llegaremos a entender que el llamado error quizá no sea tal, sino una llamada de atención para saber cuál es realmente el camino a seguir.
Solo se debe girar y mirar hacia atrás, cuando una situación presente es similar a otra, o bien tienes la sensación de encontrarte con algo conocido, entonces es bueno para no caer en el mismo “error”, hacer un ligero examen de conciencia. Pero solo hasta ahí, e inmediatamente volver a encaminar nuestros pasos hacia delante.

La mayoría de la gente puede hacer cualquier cosa, no importa lo absurda que sea, con un solo fin, el de evitar  su conciencia y así no enfrentar su propia alma, su esencia, ante la realidad y con responsabilidad. Ese es uno de los mayores errores que se puede cometer. Siendo el principal obstáculo que dificulta el camino a seguir.

Cuando abordamos una situación o explicamos a terceros que es lo que nos inquieta y hace dudar de cómo hacer o resolver un contratiempo, o la toma de un decisión,  la mayoría de las veces comenzamos por darnos y dar todo tipo de explicaciones, mera  “justificación”, y conforme vamos desarrollando en la mente el hecho, bien sea para sí o para otros, esa justificación pone velo a la realidad y con ello impide su resolución efectiva, perdiendo la visión real del camino a seguir.

La incertidumbre, el miedo, e incluso la vergüenza a ser juzgados por otros, impiden que muchas personas busquen en su interior y sobre todo desde el corazón, nuevas formas de resolver problemas o simples hechos, con responsabilidad.

Cada instante de nuestra existencia es nuestra posesión más valiosa. Si sabemos vivir ese instante, desde el corazón y hacia la razón como conexión, dejaremos que el alma aflore en su totalidad y sin justificación alguna, nuestro caminar será cierto y de aprendizaje. Saber de sí mismo, reconocernos en todo momento, vivir cada experiencia de verdad, hacer el inconsciente consciente, es caminar hacia delante.

Ahora bien, saber mucho no es ser inteligente y menos referente a sí mismos, la inteligencia no es solo adquirir información de todo y memorizar, sino también adquirir  juicio y valores de la misma, por eso debemos interiorizar y unir el corazón y la mente con conciencia. El corazón recibe emoción y la razón filtra.
La información debemos aprender a manejarla, ya que siempre estará unida a una emoción, emoción que la razón le dará la forma adecuada, para el buen fin en la consecución del camino de nuestra existencia.

Porque digo que saber mucho no es ser inteligente.
Estamos llenos de deseos, deseos de toda índole, pero en este momento vamos a centrarnos en deseos de aprendizaje para el   conocimiento personal.
Para ello comenzamos por buscar y leer todo tipo de escritos, con la sola intención de buscar respuesta a inquietudes, pensamientos, sensaciones y sobre todo para encontrar soluciones a hechos que nos incomodan o desestabilizan. Cierto es que como comienzo es el más acertado, pero también no es menos cierto que un exceso de información sin filtro alguno puede llevar a confusión.

En este punto debo recordar que somos seres únicos, tanto es así que si observamos con atención, veremos que por muy igual que parezcan dos situaciones, la mayor parte de las veces las actuaciones y las resoluciones son diferentes. El camino por esta existencia es personal y como nosotros mismos, único.

Cada información que obtenemos sea por el medio que sea, debe ser pasada por el filtro personal, ese filtro no es difícil  saber cuál es, “corazón-razón”, comunicarse directamente con la conciencia y dar posibilidad al alma a decir que es lo mejor para nuestro conocimiento y bien caminar en esta existencia.

Saber mucho como ya he dicho no es signo de inteligencia, y mucho menos de sabiduría. La inteligencia pasa por saber separar la paja del trigo, entender algo no es saber de ello, y la sabiduría es no solo inteligencia y aprendizaje, es además experiencia. Sobre todo con respecto al ser humano, cuanto más se sabe “que es”, menos se sabe “quién es”. Por ello muchas búsquedas de sí mismos, fracasan, y no tan importante es el fracaso, como la confusión a la que lleva en infinitas ocasiones. 

.-Debemos saber.- que si el camino de la existencia es arduo, por sus circunstancias, hechos que afrontar y superar, “no podemos permitir más confusión en él”.

.-Debemos saber.- que la mucha información sin filtro y comprensión total, “nos lleva más que al avance, a la confusión y con ella al retroceso”.

.-Debemos saber.- que el camino de la existencia es único e “intransferible”, “lo que es bueno para unos puede no serlo para sí mismo”.

.-Debemos saber.- que ser inteligente es adquirir conocimiento desde nuestro interior y con nuestro momento y capacidades, “de lo contrario es ser un mero transmisor del saber y experiencias de otros”.

.- Debemos saber.- que la “humildad” en este camino personal es la base del aprendizaje, “de lo contrario la propia existencia provocará en nosotros ser un “hámsters” dentro de una jaula”.

.- Debemos saber.- que el aprendizaje pasa por vivir experiencias que corroboren lo aprendido “sino es así caminamos por una senda equivocada”. Papagayos repitiendo experiencias ajenas.

Caminando en esta existencia y en esa vía de una sola dirección, he comprendido que es “bueno parar a descansar”.

Mirar con perspectiva y dejar que “con silencios el alma diga”.

Tener oídos para escuchar “que no orejas para oír”.

Saber con certeza que el camino de la evolución es personal”

Leer para aprender “que no para fantasear con otras realidades, creyendo poder ser el otro”.

Debemos saber y decirnos:

Mi existencia es solo mía, recibo de ella lo que he sembrado y nadie ha interferido sin yo haber dejado que así lo hiciera.

Calzarme los zapatos del otro para saber de él que no para ser él”.

Dar la mano a quien así lo requiere, “pero no hacer lo que no me corresponde”.

Ser sincera conmigo y con otros, “pero sabiendo y conociendo el momento propio y el del otro, y que mi sinceridad no dañe u ofenda”.

Empatizar  con todo “pero sabiendo diferenciar cada situación”. Solo se hace bien cuando desde dentro sabemos salir fuera. Cada cual debe saber salir de su caverna particular. 

Caminando caminando se va haciendo el camino en esta existencia, que  además  es vida, “La Vida” que hemos elegido vivir o creemos nos ha tocado sufrir..... ¡qué más da el adjetivo con que la adornemos!, es en la que estamos inmersos, y la única de la que podemos experimentar lo que realmente ya sabemos, para adquirir el conocimiento necesario en el camino de la evolución personal.


Mis deseos para todo aquel que está inmerso en su camino de la existencia con responsabilidad son…… “Luz, Amor y Armonía”.

viernes, 22 de mayo de 2015

EL CAMINO DEL DESARROLLO ESPIRITUAL



El Camino del Desarrollo Espiritual

Antes de comenzar cualquier cosa y sobre todo caminar hacia algo, debemos conocer que es lo que buscamos. Para ello si queremos adentrarnos en un camino espiritual, tendremos que conocer lo que significa la espiritualidad. Por tanto definamos que es.

La espiritualidad se entiende a partir de la oposición entre la materia (cuerpo) y el espíritu (alma).
Por tanto podemos relacionar la espiritualidad con la  búsqueda del sentido de la vida que trasciende lo mundano.

En concreto, se considera que ese camino es una manera de adquirir nuevos valores y de mejorar a nivel personal en aspectos tales como el silencio, el ser más reflexivo, el  aprender a vivir con lo que tenemos. La sociabilidad o la necesidad de escuchar y de ayudar al prójimo, sabiendo que no podemos vivir solo pensando en las necesidades físicas y materiales.

Empezamos el camino espiritual “aspirando” hacia una transformación instantánea de toda situación por la que estamos pasando en la vida. Ahora bien la mayor parte de las personas olvidan o más bien desconocen, que entre el principio y el final de ese camino, están un sinfín de pasos intermedios o trabajos a realizar.
Ese proceso continuo de auto-examinación que es el “Camino Espiritual” seduce sobremanera a algunas personas, así como a otras las decepciona cuando no logran esa paz interior o sabiduría, después de leer libros o realizar un taller de fin de semana, para el despertar espiritual  o desarrollo personal.
Tanto el despertar espiritual como el desarrollo personal, requiere “Paciencia”, “Duro Trabajo” y “Disciplina”.
Es una tentación andar de sitio en sitio, de escuela en escuela, de grupo en grupo, buscando experiencias fuertes y ¡si son gratuitas mejor!, sin establecer un compromiso de auto-investigación y práctica profunda en una disciplina concreta, con la intención de hacer.
Querer hacer y liberarse del sufrimiento, es lo que da  la motivación en la búsqueda de la iluminación. No solo hacer sino “querer” hacer, conlleva disciplina y trabajo continuo.
La espiritualidad del siglo XXI es acusada a menudo de vender respuestas superficiales y brillantes a complejidades y momentos dolorosos de la vida. Cuando se te dice que el pensamiento positivo siempre te protege de todo peligro, del sufrimiento o de los fracasos, están ofreciéndote promesas superficiales. Así como un sinfín de talleres gratuitos de meditaciones ofreciéndote con ellas un bienestar y conocimiento, igualmente promesas superficiales. De todo esto viene y con razón las acusaciones que se profieren a modo de insulto.

También usarlo como hobby o como un entretenimiento placentero o intelectual, con escasa implicación personal, no es fácil que se dé la transformación personal profunda y mucho menos el desarrollo espiritual.

Te equivocas, si no hay una base profunda de querer adquirir conocimiento, la sola búsqueda superficial de nuevas experiencias, no te acerca más al camino espiritual sino que te aleja de él.

Lo que normalmente conduce a la gente al camino espiritual, suele ser una tragedia personal, la muerte de un ser querido, una pérdida importante o cualquier cosa que resulte tan dolorosa que acaba traspasando la barrera del dolor y conectando con algo más profundo.

Este tipo de experiencias cotidianas, hacen sentir un algo más interno que llevan a la búsqueda de diferentes formas de alcanzar experiencias místicas o de iluminación. La conciencia se abre y puede servir de inspiración o motivación para la búsqueda personal del desarrollo espiritual.

Es la búsqueda de la iluminación por ejemplo; que se comprenda la realidad de que las cosas son como son y las emociones que provocan son las que hay que saber darles su tiempo y la magnitud que merecen, sin que sean el motor de un comportamiento continuado.
Se Puede haber tenido una realización o iluminación con ese tipo de circunstancias sí, pero otras partes de su comprensión siguen oscuras, para ello hace falta voluntad, paciencia, disciplina y duro trabajo, como antes dije.

Practicar la sabiduría en los conflictos cotidianos y saber gestionarlos, muchas veces es más difícil que retirarse a una cueva a meditar fuera del mundanal ruido.

En el camino espiritual hay muchos momentos y circunstancias para la auto-decepción, porque somos seres inseguros e inflados de “egos” a la vez. Por eso  hacerse las preguntas adecuadas y vivir con ellas es muy conveniente.
El autoconocimiento es imprescindible, y para ello se requiere mucha humildad y la voluntad de pedir la opinión de quienes te rodean. Eso es lo que te ayuda a mantenerte centrado en el propósito, porque si no, hay muchos riesgos de perderse en el camino. Para hacer ese camino con el menor riesgo de error debes buscar un maestro o terapeuta con experiencia. Piensa por un momento que al igual que un cirujano para abrir tu cuerpo necesita estudio y práctica, un maestro-terapeuta espiritual, va abrir tu “alma”.

En este arduo camino del conocimiento personal, para el desarrollo espiritual y con él alcanzar la iluminación, hay muchas trampas. Trampas que debemos conocer si realmente estamos dispuestos a seguir ese camino.

Las Diferentes Trampas

Leemos libros y escuchamos a maestros/as que nos transmiten conceptos como el desapego, la compasión, la humildad etc. Por un momento nos engañamos pensando que hemos alcanzado una comprensión de esas cosas, pero más adelante observamos en nuestra experiencia cotidiana que no, que no están integradas en nosotros, que nos cuesta. Puede que te desmotives en ese momento, pero piensa que el primer paso que tienes que aprender es a “aceptar” y “aceptarte”, a partir de ahí, seguir avanzando.

Otra “trampa” es que durante las diferentes prácticas de diferentes técnicas, puedes llegar a experimentar estados alterados de conciencia de gran gozo, intensidad y felicidad profunda. Pues bien no te obsesiones con volver a alcanzar esos estados porque son impredecibles. Ábrete a ellos pero no los persigas demasiado porque podría ser causa de decepción y desmotivación, especialmente porque cuanto más los persigues más te rehúyen.
Incluso puede parecerte que has alcanzado la realización (comprensión profunda) del sentido de la vida y cosas así. Puede que hasta te creas que has alcanzado la iluminación o el despertar. No te entusiasmes demasiado y sigue practicando.
Lo que verdaderamente importa es como aplicas todo eso que vas aprendiendo, a tu vida cotidiana y a tus relaciones con las demás personas.

Otra de las trampas y para mí la más grave es que al integrar la espiritualidad a nuestras vidas puede hacernos caer en el papel de salvadores o pequeños maestros mesiánicos o bien creer estar en poder de la “piedra filosofal”. Si te encuentras convirtiéndote y creyéndote  un “iluminado/a”, sintiendo que eres diferente a los demás y que estás destinado a la maestría espiritual,  ¡cuidado! quizás estás sufriendo una terrible vanidad y una atroz grandiosidad. Nada estás aprendiendo.

Existe una gran diferencia entre crear cuidadosamente un camino espiritual que incluya prácticas sencillas y genuinas, de una gran variedad de enseñanzas y ser una abeja que va de flor en flor, buscando no se sabe qué.
No todo lo que brilla es oro. Escoger un maestro es escoger un camino. Hay una disparidad de maestros y dentro de ellos diferentes técnicas de aprendizaje, así como de sus diferentes comportamientos.

Aquellos que minimizan el duro trabajo que acompaña al verdadero camino espiritual o todo lo contrario que lo eleva hasta la ciega adherencia al gurú, maestro o sanador, están faltando e incluso traicionando el auténtico mensaje espiritual.

Para saber que disciplina debes seguir en tu camino espiritual, debes comenzar por una disciplina moral, que al principio es muy necesaria. La disciplina moral consiste en unas normas básicas de comportamiento, lo que es lo mismo, saber diferenciar el bien del mal y  utilizar el libre albedrio con responsabilidad.
Al principio cuando la persona está perdida en un sinfín de dudas y emociones, no debe quedar a merced de cualquier enseñanza fanática o extremista, por eso es necesario tener consolidada esa disciplina moral.

Hay que tener cuidado de quienes claman poderes especiales o de iluminación. Son quienes llevan a la decepción y al equívoco de lo que realmente es el camino de la espiritualidad.

La iluminación es un estado de comprensión de las cosas más allá de su apariencia, un tipo de comprensión que te transforma.

La disciplina moral nos ayuda a mantener unos hábitos que previamente hemos adoptado y, a través de ellos, desarrollar la conciencia. Conciencia que sabrá discernir el bien del mal, propio y ajeno, la entrega con responsabilidad, la humildad sin vasallaje y el respeto hacia el otro.

Piensa que también a tu maestro, o maestra le suelen ocurrir cosas. Si tu guía cae en depresión o enferma, o se separa de su pareja, te desilusiona. Te dices: "¡Pero si es un guía espiritual!" ¿Y qué? También es un ser humano en el proceso de conocimiento y desarrollo.
Hay que vivir con esa paradoja. Quédate con lo que te transmite, con lo que aprendes y creces a su lado. Lo demás forma parte de su propio proceso de crecimiento espiritual. Y quizás tú puedes usarlo también para el tuyo propio, si lo miras con sabiduría y compasión.

Recuerda: el camino espiritual es un trabajo de toda una vida; no sólo para ti, también para tu maestro-guía.

Superioridad, juicio y sentencia, son las trampas más dañinas dentro del camino al desarrollo espiritual. Ahora bien hay otras muchas como, la ignorancia, el menosprecio, y la crítica a quien en ello se imbuye.

Como en todo, siempre hay dos lados (trampas), en los que puedes caer: por exceso o por defecto.

Comienza tu camino con humildad, y sin perderla, trabaja con regularidad y constancia, respetando los caminos del otro. Nunca ningún camino hacia la espiritualidad debe alejarte de los tuyos, de tu entorno y de tus obligaciones cotidianas.

El desarrollo espiritual es la comprensión de tu momento en la existencia presente, la comunión de lo que quieres y debes saber.

Quien algo quiere algo le cuesta.
Nada es gratuito en la existencia.
Valora el esfuerzo propio y ajeno.
Ese camino de aprendizaje requiere un algo mas ¿realmente quieres hacerlo?.




sábado, 21 de marzo de 2015

NO SIEMPRE



NO SIEMPRE

No siempre es fácil cambiar nuestros patrones de vida, pero es posible hacerlo.
No siempre vivimos como queremos sino como podemos.
No siempre obtienes lo que quieres, sino lo que te corresponde.
No siempre son los fallos lo que más nos perjudica, sino la manera de proceder después de haberlos cometido.

Sea cual fuere el punto donde te encuentras actualmente, puedes lograr lo que desees o quieras.

Como digo en la primera frase de este escrito, -no siempre es fácil cambiar nuestros patrones de vida-, ¿pero es posible?. Difícil responder a esa pregunta con prontitud.
Aunque en la frase afirmo –es posible hacerlo-, creo que lo lógico es primero plantearnos la pregunta,- ¿es posible?, para después de una reflexión, quizá y digo quizá intencionadamente como ayuda a la reflexión, llegar a la afirmación –¡es posible hacerlo!-.

Siempre que decidimos cambiar, enfrentamos resistencia. Todo cambio por nimio que sea suscita un desafío, un reto, y con un además; es una carrera de fondo para la que se necesita preparación. La decisión del cambio debe tener una sólida base y una motivación evidente, no solo ser un deseo momentáneo o una consecuencia de un momento puntual.
Si es un simple deseo, es fácil aprender diferentes formas de actuación y comportamiento. Siempre dependiendo para que ese cambio y porqué, exigirá una voluntad y un esfuerzo más o menos intenso, pero siempre habrá resistencia que superar.
No es igual aprender a cambiar modales y apariencias, que actitudes y comportamientos. Como tampoco es igual o mejor dicho es muy diferente, si queremos un  cambio interior como simple experiencia por curiosidad o como aprendizaje y evolución. Todo cambio genera una consecución de cambios. Todos son aceptables e igual de válidos, pero muy diferentes en formas de acometerlos y en tiempos de logros.
“Deseo o quiero”, esa sería la primera interrogante. La segunda, “motivo”. Y una tercera “porqué” de ese cambio.   

Hay una segunda frase que expongo y dice, -No siempre vivimos como queremos sino como podemos-. ¿Hasta qué punto aceptamos esa afirmación?.
Se confunde con mucha frecuencia el verbo “querer” con el de “desear”.
Muy pocas veces los deseos se hacen realidad. La mayoría de las veces nos topamos con enormes fisuras o profundos socavones. Cuando deseamos riquezas, un amor extraordinario, una familia perfecta etc., imaginamos, fantaseamos, llegando con nuestra imaginación a la utopía. Las fantasías engendran quimeras.

Nuestra naturaleza nos empuja a desear constantemente e imaginar esos otros mundos en los que encontraríamos la felicidad, olvidando que la felicidad se consigue aprendiendo con esfuerzo a “querer”, a mirar desde nuestro interior y ver de otra forma lo que nos ocurre.

Al igual que nuestra naturaleza nos induce al deseo igualmente nos provoca cambios. Cada minuto de nuestra existencia es diferente al anterior y al posterior. La vida es un puro cambio, un movimiento continuo. Las dudas, las dificultades e incluso los sufrimientos que nos generan esos cambios naturales, son la causa real de querer o desear esos otros cambios en nosotros.
Querer es saber aceptar, por tanto comprender el momento, y en esa disyuntiva ir provocando cambios, queridos, no tan solo deseados. La manera más infalible es hacerlo realmente desde el interior hacia el exterior.

Hay una tercera frase, “No siempre obtienes lo que quieres, sino lo que te corresponde”. El inconsciente es impulsivo, emocional e imprevisible, aun necesitando supervisión puede ser brillante, es donde generalmente se fraguan los deseos.
El deseo es un impulso, solicita una ausencia, mientras que querer implica presencia y voluntad de ejecutar.
Lo que queremos y lo que nos corresponde. Dilucidar entre ambas cosas es lo más complicado de entender. Para ello el esfuerzo de conocernos realmente es la base de ese entendimiento.
Pondré un ejemplo. Quiero ser físico y astrónomo, siento gran admiración por quien lo es, además de interesarme por ese mundo de investigación. ¿Qué puedo hacer?, en primer lugar, conocer mi momento y sopesar posibilidades, y en segundo lugar, mi capacidad de conocimiento, voluntad y esfuerzo. Hecha esta introspección tomar una decisión.
Dentro de esa introspección existe otra posibilidad, que es la de seguir aprendiendo de ese mundo como observador, e ir transmitiendo desde tu más cercano entorno, todo lo que aprendes. Puede que te surja alguien que eso que tú quieres ser, tenga esa capacidad y circunstancia para serlo, y tú con tu fuerza y ayuda le facilites ese camino. Comprobarás que es igual de satisfactorio. De ahí el sentido de la frase, No siempre obtienes lo que quieres, sino lo que te corresponde”.

Desarrollar nuestras capacidades no siempre depende de nosotros en su totalidad. Pero si depende de nosotros saber quién somos y en que parámetros nos movemos, para desde esa perspectiva proyectar las diferentes posibilidades de lograr lo que queremos.
Nada se logra sin voluntad y esfuerzo.

Como dice una cuarta frase que expongo en el comienzo del escrito No siempre son los fallos lo que más nos perjudica, sino la manera de proceder después de haberlos cometido”.
Los fallos o errores, nada tienen de malo ni perjudicial, son el aprendizaje de cada cual. Sí la manera de actuar después de ello. Hay quien se rinde, se avergüenza o se justifica, en lugar de analizar y sopesar lo sucedido y con esa observación, intentar a continuación cambiar lo sucedido.
Una de las justificaciones de esos errores es culpabilizar a otros, la más frecuente, y la más peligrosa a su vez.
Quienes culpan a otros de lo que nos sucede en la existencia de vida, deja en manos de esos otros todo el control de nuestros actos y con ello de nuestro más rico maestro, nuestras emociones.

Seguiré insistiendo en cada escrito que expongo en este medio hasta la saciedad, que con la libertad, la felicidad, y el amor se nace, y solo el conocimiento de sí mismos, nos lleva al saber que queremos realmente y la capacidad de entrega, responsabilidad y voluntad con que queremos caminar por esta nuestra existencia de vida.

Si quieres cambiar, pide ayuda. Nadie está solo.   
Si necesitas ayuda, pídela, pero con el compromiso de hacer.
Si quieres hacer, tu voluntad es imprescindible.
Si tu voluntad se debilita, la responsabilidad la sostiene.

Solo tú sabes quién eres, solo tienes que descubrirte. Sentirás asombro sí, pero a su vez conocerás, y desde tu corazón con ese conocimiento serás capaz de lo impensable. 

Nunca es tarde para cambiar ni mucho menos para saber.